Mucho más que una voz aguda

Había llamado a un centro de belleza para informarse sobre un tratamiento y la persona al otro lado del auricular la trató como la mujer que ella siempre se sintió.Igual que ella, cada vez más mujeres transgénero hacen terapia de feminización de la voz para adecuar cómo suenan a cómo se ven.

Pero este tratamiento todavía es desconocido en muchos países y facultades de logopedia, y hay una gran escasez de profesionales especializados.

La gran mayoría de personas transgénero que buscan un tratamiento con logopeda son mujeres, porque las personas que pasan de mujer a hombre suelen seguir un tratamiento hormonal con testosterona que les agrava la voz, haciéndola sonar más masculina: las hormonas afectan a la anatomía de la laringe, ensanchándola y haciendo las cuerdas vocales más gruesas.

Pero eso no sucede al revés, por eso en el caso de hombres que empiezan a vivir como mujeres la solución siempre pasa por un tratamiento de logopedia, incluso después de cirugías para cambiar la voz.

Un cambio “vital”

Antes de su transición social de hombre a mujer Daniela, una española de 28 años, buscó información en internet. Finalmente a principios de este año se animó a empezar una terapia de logopedia.

“La voz era una de mis grandes inseguridades”, me dijo por teléfono con una voz que a mi me sonó confiada, femenina y natural.

Pero hasta hace apenas unos meses “siempre” se sentía insegura.

“En cualquier situación diaria en la que tengas que hablar con un desconocido… en la carnicería… Tienes miedo de que te escuchen hablar y se asusten. Es un problema a la hora de relacionarte en tu vida cotidiana”.

En ocasiones, de hecho, la feminización de la voz de las mujeres transexuales puede ser incluso una cuestión “vital”, sobre todo dependiendo del país en el que vivan.

“Yo he trabajado con alguna chica que fue apuñalada porque de noche volviendo a casa contestó al teléfono con su voz “masculina” y fue agredida por hombres que la escucharon”, le dijo a BBC Mundo Mariela Astudillo, logopeda española-chilena especializada en feminización de la voz de las mujeres trans.

En cualquier situación diaria en la que tengas que hablar con un desconocido… Tienes miedo de que te escuchen hablar y se asusten. Es un problema a la hora de relacionarte en tu vida cotidiana

“Flores caídas que se abren”

“Yo he visto chicas que -como metáfora- digamos que son como una flor caída: son tímidas, no hablan, están cohibidas y usan una voz con pequeña intensidad, como para que nadie las escuche mucho… “, describe Astudillo, que lleva 13 años trabajando con mujeres transexuales en distintos países e idiomas.

Asegura que en cuestión de tres meses ya se notan los resultados, aunque interiorizarlos y automatizarlos lleva más tiempo.

Tanto Daniela como la gente de su entorno notaron el cambio en apenas 10 sesiones repartidas en unos cuatro meses.

“Con la feminización poco a poco se van abriendo como una flor. Vas viendo cómo van ganando confianza y siendo más felices, y eso se nota muchísimo”, cuenta la logopeda, que empezó a interesarse en este campo durante sus estudios en Bélgica y con el tiempo desarrolló su propio método de feminización de la voz.

Daniela, que vive totalmente como mujer desde marzo, dice que “más que un cambio de la voz lo que notas es un aumento de la seguridad que tú tienes en tu voz. Te sientes a gusto con ella”.

“Un pasado secreto”

El caso de Valeria, es opuesto: ella quiso feminizar su voz 12 años después de haber completado su transición de hombre a mujer.

En realidad Valeria no es su verdadero nombre, pero al hablar con BBC Mundo dijo que prefería mantener su identidad en el anonimato porque en su entorno nadie sabe de su pasado.

Valeria concuerda con Daniela en que las sesiones la dejaron “más segura” de sí misma, tanto en el trabajo como en su vida personal, incluso después de llevar más de una década viviendo como mujer.

“Quería tener una voz más fina, más aguda”, dijo.

Así fue como hace cosa de un año empezó a hacer sesiones por Skype, una posibilidad que le brindó la discreción que buscaba. “Así era algo privado, no tenía que ir a un sitio”.

“A partir de la segunda o tercera sesión note cambios”, asegura, aunque cree que en su entorno laboral quizás no lo hayan notado.

“Yo no hablo de mi pasado con nadie en mi día a día. Todos me conocen como mujer, entonces para ellos no cambió nada”, me contó.

Aunque se siente “una persona muy feliz y muy realizada” admite que, igual que otras chicas transexuales, tiene una vida pasada “prácticamente escondida”.

Antes de feminizar su voz Valeria no tuvo problemas en el trabajo ni en su vida cotidiana, en parte, dice, porque trabaja en un sector que es naturalmente abierto.

Pero “a veces a nivel personal, al conocer a algún chico me decía “ah, tu voz es un poco grave”. Y por eso decidí cambiar”.

¿Cómo se feminiza una voz?

Se trata de un proceso que va mucho más allá del estereotipo de hacer una voz más aguda, coinciden los expertos, ya que hay hombres con voces agudas y mujeres con voces graves.

De hecho las voces de muchos hombres y mujeres tienen frecuencias coincidentes en un espectro entre los 128 y los 260 Hercios, según Astudillo (de un rango total de 110 a 330).

Lo que realmente diferencia la voz masculina de la femenina son aspectos como la melodía, la sonoridad, la resonancia o el ritmo.

Por eso los logopedas que trabajan con mujeres transexuales tratan dos aspectos fundamentales: el muscular, que tiene que ver con la anatomía de la producción de la voz, y el prosódico, que tiene que ver con la manera de hablar, y trata aspectos como el lenguaje no verbal, la entonación, las expresiones e incluso la sintaxis.

Según el logopeda Andreu Sauca, que trabaja con mujeres transexuales en Barcelona desde hace unos tres años, hay grandes diferencias en la entonación, que en el caso de las mujeres es “más saltarina, más musical”, y en el posicionamiento de la lengua, “que es anterior”, más cercano a los dientes.

“En entonación un hombre se mueve en su discurso en un rango de unas tres notas, mientras que una mujer recorre toda una octava”, explica.

Estas distintas maneras de hablar se adquieren inconscientemente por imitación desde la infancia. Y para cambiarlas, las chicas tienen que hacer ejercicios diarios que requieren de gran constancia.

“Es como ir al gimnasio”, explicó Valeria. “Tienes que tener fuerza de voluntad para hacer ese trabajo constantemente”.

De hecho los logopedas concuerdan en que el proceso de feminizar la voz es más fácil y más rápido cuando las chicas ya completaron su transición.

“La paciente tiene que vivir como mujer el 100% de día y dejar de ejercer un rol como varón para poder ejercitar la voz todo el tiempo y llegar a automatizar el cambio”, explica Astudillo.

“Reirse a carcajadas, toser o bostezar como una mujer”

“Una de las cosas que me suelen preguntar las pacientes en la primera sesión es “¿pero va a volver mi antigua voz?”, comenta la logopeda.

“Pero no hay dos voces. Es una misma voz que evoluciona. Yo les doy la llave de una puerta muy importante que es el control”, explica.

Según la especialista, el cuerpo tiene memoria y con el tiempo se acostumbra y se automatizan los cambios en la voz.

Para eso hacen falta más de seis meses, cree Sauca, que compara el proceso de automatización con aprender a conducir: al principio hay que ser muy consciente de todo lo que hay que hacer y parece algo muy complicado, pero con el tiempo se vuelve algo casi reflejo.

Y precisamente uno de los grandes desafíos para las mujeres transexuales es feminizar “actos reflejos” como la reacción ante un susto, toser, estornudar, bostezar… “Todo eso se trabaja en logopedia”, apunta Astudillo.

“Así es como ganan control sobre su vida”, explica.

“Ya no tienen miedo de tener que gritar o reírse a carcajadas, pueden ser ellas mismas sin tenerle miedo a las miradas y a los juicios”.

“Pánico a la segunda mirada: la de censura social”

“Imagínate que has cambiado tu físico y que ahora en lugar de ser un hombre eres una mujer. Y todo el mundo al verte te identifica como una mujer, y eso hace que te sientas feliz. Hasta que abres la boca y sale un vozarrón. Automáticamente la gente va a mirar otra vez”, explica Sauca.

Las personas transexuales le tienen pánico a esa segunda mirada “porque es una mirada socialmente crítica, de censura”, enfatiza el logopeda catalán.

“Y ahí es cuando se hunden, porque esa censura social les hace daño”, añade.

Los adultos transgénero tienen índices de ansiedad, depresión y suicidio mucho mayores que los de la población general. Muchos expertos lo asocian a su experiencia de años de discriminación, conflicto interno y rechazo social.

“Para la sociedad somos extraterrestres”, afirma Valeria, que en parte por eso quiere mantener su anonimato.

Ella buscó perfeccionar la imagen de su voz no tanto por una necesidad personal como por un deseo de ser totalmente aceptada.

“Tenemos que cambiar para tener una voz con la que la sociedad nos va a aceptar”, dijo.

“Si conozco a alguien nuevo, a un chico o a amigos, yo no puedo hablar abiertamente de lo que me pasó, yo no puedo contarle a la gente que nací en un cuerpo equivocado, que nací en otro cuerpo, que tuve que hacer una transición para adecuar mi vida”, dice, con un tono entre el enojo y la frustración.

“Esto es un tabú, yo no se lo puedo contar a la gente”.

“Vivimos un poco escondidas. Tengo muchas amigas que lo llevan en secreto, que están casadas y sus maridos no saben nada”, afirma.

“Otras sí lo dicen abiertamente. No tienen miedo de la sociedad, de que las señalen, van con la cara al descubierto. Pero yo no puedo”.

Valeria tuvo que marcharse de casa en la adolescencia para poder transformarse.

“Para mi fue muy difícil pero yo soy muy fuerte. Tuve mucha garra, mucha fuerza para luchar y llegar adonde he llegado hoy en día. Algún día me gustaría poder contar mi historia y todo lo que pasé”.

Artículo tomado de www.elmostrador.cl
Fuente original: BBC Mundo

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